viernes, 9 de mayo de 2008

La torre de Babel

Mítica ciudad que se presume estuvo situada en el la confluencia del Eufrates con el Khabor, nos remite al ancestral momento en que todos los hombres hablaban un mismo idioma, pero Dios nos tenía reservado otro destino:

«… siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros».

Desde siglos atrás, en nombre de la civilización y de la modernidad se lían las lenguas del mundo. Al igual que con la diversidad de especies, de acuerdo con datos de UNESCO, más del 50% de las posibles 6.000 lenguas corren el peligro de desaparecer, el 96% de ellas son habladas por tan solo el 4% de la población y con su extinción, gran parte de la diversidad cultural sucumbirá.

Kunde afirma en Unique now or never, que el futuro está en la creación de marcas con valores únicos globales y comunicación por medios de comunicación globales, de lo que se infiere que la globalización interferirá en nuestro lenguaje despiadadamente. Ni el artículo 76 de la Constitución Política que declara al español como el idioma oficial de Costa Rica, ni la Ley de defensa del idioma Español y lenguas aborígenes han podido, ni podrán contener este proceso. Vale aclarar que las leyes no lo impiden rotundamente. No sería posible, ni lógico en la coyuntura económica mundial.

He comprobado la fuerte y creciente presencia en nuestro medio de la lengua inglesa, así como de otros idiomas, seleccionando una muestra al azar, que tiene una confianza del 99,7% con un 5% de error, de las nuevas marcas y nombres comerciales anunciadas cada año desde 1985 a la fecha. En el quinquenio de 1985 a 1989 el 71% eran en español, proporción que ha disminuido a 54,1% del 2005 a la fecha. En ese mismo lapso, la influencia del inglés y de otros idiomas ha crecido de 19.1% a 34,7% y de 9,9% a 11,2% respectivamente.

Influencia de los idiomas en las marcas anunciadas cada año









































Idioma 1985-19891990-19941995-19892000-20042005- a la fecha
Español 71,0%68,2%64,2%57,1%54,1%
Inglés 19,1%21,7%26,0%30,0%34,7%
Otros idiomas 9,9%10,1%9,8%12,9%11,2%
Total 100,0%100,0%100,0%100,0%100,0%

Foto Sport es un ejemplo anterior a Firestone, que llegó con el establecimiento del Mercado Común Centroamericano, momento en que tomó auge esa influencia. En los setentas encontramos a Alimentos Jacks´s. En los ochenta, Jergens Total Care adjetiva con palabras de otro idioma o Western Union, prototipo de la diáspora de centroamericanos en busca del sueño americano.

En los noventa, conforme el turismo fue tomando auge, los nombres de los establecimientos no se españolizaron, como se puede ver en La paloma Lodge o Freedom Cruises. El libre intercambio comercial incide en la aparición de Energizer, Trident o Ericksson (sueca).

Las franquicias nos heredan Mail Boxes etc. Las adquisiciones de las transnacionales reemplazan chocolates Gallito por Milka. Hollywood nos lega Monsters Inc. y el sector tecnológico Vtech PC Navegator o i-Paq. El ecoturismo y el próspero negocio de bienes raíces Rainforest properties o Central America Realty.

En la moda, el francés Boutique o Chic, en alimentos el italiano Il Panettone y del japonés, el líder automovilístico Toyota. El latín se perpetua en EconoJuris, del náhualt y del portugués solo hubo dos ejemplos: Chipotle y Xuxa. Hasta existen casos en donde se mezclan idiomas Il Viaggio Travel.

La lingüista Carla Victoria Jara señala en El español de Costa Rica según los ticos que la influencia extranjera, particularmente los anglicismos, es el segundo aspecto referido por los respondientes y muchos lo califican negativamente. OK, sandwich, sticker, “no me laik” o “luser” son de uso común. El fenómeno no solo está reservado a las apelativos empresariales, pues incide hasta en el idioma coloquial de la población.

UNESCO estima que el 90% de las lenguas del mundo no están representadas en la Internet En un mundo globalizado, Internet, el cable y las comunicaciones satelitales jugarán un rol trascendental, por lo que ninguna limitación legal podrá cumplir con el objetivo deseado. Harvey B. Feigenbaum,en Digital Entertainment Jumps the Border, se refiere a este mismo problema, en el caso de los países europeos cuando pretenden contener la influencia extranjera en sus culturas sin éxito.

A cuatro mil años de la destrucción de Babel, la globalización construye un proceso inverso. Una lengua por término medio desaparece cada dos semanas. Con la desaparición y la influencia de lenguas extranjeras se cimienta un nuevo edificio superestructural que facilitará el intercambio comercial global.

De Babel a Lebab. Aunque no estoy libre de pecado, lanzo esta piedra.

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