lunes, 18 de octubre de 2010

Mandelbrot, Pollock y los fractales


Talvez fue a finales de los 90 que leí Historia del Tiempo de Stephen Hawking, el cual reactivó el interés que he tenido desde mi niñez por la ciencia desde que mi papá compró a pagos la coleciones de Time-Life, a finales de los sesenta.

Pasarón algunos años más para que me atrapara otro libro, El quark y el jaguar de Murray Gell-Mann, premio Nobel de Física en 1967. Luego vendrían otros clásicos de divulgación de la ciencia: Los tres primeros minutos del universo de Weinberg, La mente y el emperador de Penrose, entre otros.

Fue Gell-Mann quien me presentó a Mandelbrot; pero, no fue sino hasta la publicación en Scientific American del artículo A Multifractal Walk down Wall Street en febrero de 1999, que descubrí la profundidad de su pensamiento. De ahí salí para la librería Nueva década a comprar un volumen que había visto desde hacía tiempo Los objetos fractales de Mandelbrot.

Desde esa época me sorprendió todas las implicaciones que habían tenido sus ideas, de la matemática a la física, de las finanzas a las ciencias naturales, y lo mejor, es que aun existe muchos otros espacios para descubrir, alcances que podrán explorar en el documental que adjunto al final de este post, en el que se incluye una investigación en el bosque seco en Guanascate.

Luego en diciembre del 2002, Sciam reprodujo un artículo llamado Order in Pollock's Chaos de Richard P. Taylor, en el que se explica la complejidad pictórica de sus obras con base en la geometría fractal y hasta incluso como se podría facilitar la detección de falsificaciones.

"What is the D value of Pollock’s work? Interestingly, the value increased over the decade that he made drip paintings, from 1.12 in 1945 up to 1.7 in 1952 and even up to 1.9 in a painting that Pollock destroyed. It is curious that Pollock would have spent 10 years refining his drip technique to yield high-D fractals if people prefer low-range to midrange values."

Dado que en muchos casos el arte observa la naturaleza, encontraremos bastantes ejemplos de fractales en la Historia del Arte, desde algunos estudios de la naturaleza Leonardo Da Vinci (la geografía que luce La Gioconda en su espalda), la disposición aparentemente caótica del Jardín de las delicias de Jeronimo Bosco, la forma y ubicación de los celajes, estrellas y campos floridos en Van Gogh, hasta su completo perfeccionamiento con el advenimiento de la pintura abstracta en el siglo XX.

No he logrado ver sus aplicaciones en las ciencias sociales, en la interpretación de las conductas del ser humano desde perspectivas sociológicas, sicológicas o antropológicas; sí había observado algunas de estas aplicaciones en las ciencias de la salud y la medicina.

Nada he visto en la investigación de mercado, ni en la investigación de medios, ni en la publicidad, pero si a mi se me ocurrió hace 10 años que tenían potencial para explicar ciertos fenómenos (como el comportamiento de los ratings o de las decisiones de compra), como dice Alvin Tofler, hay personas más inteligentes en el mundo que las idearon veinte años atrás y que deben estar trabajando en ello, si no es que ya publicaron sus investigaciones.

Un día después de su muerte, queda este pequeño homenaje a Benoît Mandelbrot, uno de los matemáticos más sobresalientes del Siglo XX.

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