lunes, 2 de octubre de 2017

Nunca tantos debieron tanto a tan pocos

Dunkerque. Nolan. 2017.  



Una semana (Tierra). Más bien años le ha tomado a Nolan este delirio. La contradicción de la flecha del tiempo. Las ganas de romper la segunda regla de la termodinámica: la entropía. 

Nolan nos dio una bofetada con Memento (2000). No fue original, ya Virgilio había anticipado esta disposición del espacio-tiempo en su poema épico la Eneida y en el cine, Jean Epstein innovó  en 1927 con secuencias que transcurren en modo inverso, de igual manera que  Atom Egoyan en The Sweet Hereafter(1997). Mas  para la mayoría de los neófitos, Memento fue la revelación de un reloj corriendo de manera inversa en la retina.

En retrospectiva, la exploración  cinematográfica del director comienza con Dunkerque, seguida  por el viaje de universos paralelos y cuánticos de Interstellar, pasando por la trilogía El Caballero de la noche asciende, El caballero de la noche y Batman inicio (el mejor reencuentro de una franquicia de Comic desgastada que pudiésemos pretender),  se detienen en la eternidad de los sueños sucesivos de  Inception, cumple la promesa, giro y prestigo en el El truco, se desvela en  Insomnia,  la flecha del tiempo inversa de la susodicha Memento y la desconocida para mi Following. En casi todas, el tiempo, el espacio-tiempo, los sueños o  la narración temporal son protagonistas, con excepción de Batman, en donde el rápido devenir de los acontecimientos alucina.

El apartado Tierra del argumento, muestra la retirada de las tropas  inglesas de Dunkerque a la espera de su repatriación, asediadas por las tropas alemanas.   La playa es una sentencia de muerte. Cada tiro, cada bombardeo es  ver caer la guillotina sobre el  cuello de los condenados, sobre 400.000 para ser exactos. No hay sangre, solo una tensión sostenida y creciente gracias a la música de Hans Zimmer. Es tal la tensión, que en algún momento dan ganas de abandonar la sala para sosegarse.

Un grupo de soldados ingleses y un colado francés buscan las mil maneras de abandonar la playa. Mientras en la punta del muelle - a cargo de la retirada - aparece la imponente imagen de Sir Kenneth Branagan en el papel del Comandante Bolton. No se le conoce papel en donde se aparte de la perfección.

Un día (Mar). Esta no es una película de guerra, no de las usuales en las que un pelotón, una batalla o un general arremeten contra un propósito y en el camino enfrentan decenas de vicisitudes hasta obtener la victoria. 

Dunkerque es el abandono de una contienda, el rescate de miles soldados y el papel que jugaron los civiles ingleses y el ejército para llevar de regreso con vida  a sus compatriotas.  
Mr. Dwanson, su hijo Peter y  su amigo George  se embarcan en su pequeño bote pesquero para recuperar una o dos decenas de combatientes. Van camino al infierno  comprometidos con la causa inglesa, independiente del costo de su decisión. Dawson es interpretado por Mark Rylance quien recibió el Oscar por su papel de Rudolf Ivánovich en Puentes de espías.

De camino rescatan a un soldado que flota a la deriva en el casco de un bote (Cillian Murphy). Esta circunstancia va a crear el momento propicio para los héroes. 

Una hora (Aire). Farrier y Collins, interpretados por Tom Hardy y Jack Lowden  les toca volar sus cazas Spitfires para repeler los bombardeos de la Luftwaffe a las tropas en la playa y a los conwboys de rescate. 

Hardy se luce. Es capaz de transmitir con la mirada muchas emociones. No en balde, le ha tocado llevar la máscara - adoptar la personalidad- de Max Rockatansky (Mad Max: Fury Road), la quemadura craneal de John Fitzgerald (The Revenant) y de  Bane (El caballero de la noche asciende), entre otros papeles sin máscara como Tommy Conlon  (Warrior) y Earnes (Inception).

Conforme el tiempo progresa la historia comienza a conjugar y narrar simultáneamente las tres historias. La grandeza de Dunkerque reside en el meticuloso entretejido. Cada uno es un componente de  la materia de las ideas presocráticas. 

Las historias se desarrollan en presente, pero en espacios temporales disimiles:  una semana, un día y una hora. Es la magia del cine contenida en la figura literaria de la elipsis, como nos explicaba en sus clases de guion el maestro Sergio Román. Esos vacíos comunicativos en donde no se dice nada y que a pesar de ese silencio, hilvanan una historia fragmentada como si hubiera discurrido según las leyes deterministas de la física newtoniana.

Fuego (La eternidad). Este elemento no se subtitula en la película, su supresión está entretejida con los otros tres elementos de la materia. Es la antorcha de Prometeo  para dicha de la civilización. No el fuego que se contrapone entre dos bandos, si no el héroe anónimo y la voluntad de salir con vida de la playa o de salvarlas. Es el espíritu luminoso que cada personaje lleva en su interior. Lo heroico desde la derrota.

Dunkerque es una de las mejores películas bélicas de la historia del cine. Se codea y desplaza a : Senderos de Gloria, La delgada línea roja, El Francotirador, Apocalipsis ahora, La Lista de Schindler, Das Boat, Lawrence de Arabia, MASH, Pelotón o Patton.  Escoja usted.

El arte de la guerra es el arte de la vida decía Sun Tzu.



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