lunes, 20 de octubre de 2008

El papá de la creatividad publicitaria costarricense


A la memoria de Hernán Ortega-Martínez Bonilla

El 7 de abril de 1938 nació en Bruselas, de padre venezolano y madre costarricense, la confluencia del Reventazón con el Orinoco en Europa. Desde su nacimiento, su pupila debió haberse embrujado. Del Colegio Saint Francis a las aulas de Química en la Universidad de Costa Rica (no le hizo reacción por supuesto) y luego hasta California State a estudiar periodismo, pero lo atrapó la publicidad y el mercadeo.

Regresó a San José en 1967 con su título bajo el brazo y el trabajo asegurado en Alberto H. Garnier, la primera agencia de publicidad de Latinoamérica continental. Comenzó como ejecutivo de cuenta, en una época que había que hacer de todo: creatividad, medios, investigación y hasta producción audiovisual. Por sus aptitudes para la creatividad, fue el primer director creativo de Costa Rica y de Alberto H. Garnier cuando modernizaron su estructura a principios de los setenta.

La creatividad la recibía en cualquier parte, en la esquina del humo de un buen habano, a mitad de la curva en una competencia de automovilismo, seleccionando la carne en el super para un asado o en la tina, así como reciben las leyendas a las musas.

Recibió el primer reconocimiento internacional de la publicidad nacional: finalista de Clio Awards para Comodoro de Pozuelo en 1988. En 1986 se dio el tupé de obtener los premios al mejor comercial de televisión y radio de Costa Rica para Sodas de Riviana-Pozuelo. Ya había recibido Pregoneros de bronce en 1985, Eveready, El Gato y en 1986 Sprite y en 1982 el reconocimiento al mejor comercial televisivo de McCann-Erikson para Latinoamérica: Alka-Seltzer. La isla de la fantasía. Comenzó con una Medalla de Bronce Centroamericana con el spot Tractor de Café Dorado en 1978. Obtuvo pocos premios, porque en esa época no había muchos, así como no había tanto trucho.

Sus mayores reconocimientos están en su prolífica carrera creativa para marcas como Imperial, Tropical, Lacsa, Derby, Bavaria, Pastas Roma, Junta de Protección Social, Gallito, Dos Pinos, Scott Paper, Riviana-Pozuelo, Heineken, Coca-Cola, Fanta, Lift, Olympo Crown, Great Looks, Alka-Seltzer, Tabcin, Focus, Mennen, Emu, Rex, Ticos, Belmont, Viceroy, Millicom, Perfil, Tambor, Rumbo, Triunfo, Cofal, Fibrolit, Jhonny’s, Tortiricas y Masarica, entre las más importantes.

Laboró solamente en seis empleos: Garnier, VideoCine, McCann-Erickson, ABC, Consumer (ahora Tribu) y VideoTrack. No está demás destacar los avances que incorporó en la producción televisiva durante dos décadas. Una sola vocación: la creatividad.

Desarrolló conceptos que sobrevivieron por generaciones y que forman parte de la cultura nacional: Nos encanta la gente. Esta es mi tierra y esta es mi cerveza. ¿Cuál es la mejor cerveza que puedo tomar? Hágase rico de la noche al día jugando la lotería. ¡Te la ganaste! ¡Coma, coma…Pastas Roma! Más frescas y suavecitas. ¡Qué estilo! La cerveza liviana. La soda es de…

Don Luis Gabriel Castro, quien fue su compañero por muchos años, le alaba cuatro cosas: su extraordinaria capacidad creativa, su visión estratégica, su seriedad y profesionalismo, para qué más.

“Creativos y te sacarán los ojos”, decía Hernán. Ciertamente que con sus trabajos nos sacó las pupilas. Sus ideas reposan en San José y, en parte, en nuestra identidad.

1 comentario:

  1. Mi gran "Maestro".
    Un extraordinario ser humano.

    Marcela Segares

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