domingo, 19 de septiembre de 2010

A quien va a creer, ¿A mí... o a sus propios ojos?


La Yuma

Directora: Florence Jaugey
Fotografía: Frank Pineda
Año: 2010
Duración: 90 minutos
Países: Nicaragua, México y España.

Cuando una película tiene todos sus referentes en la realidad, no existe manera de ser justo si la comparamos con la ficción. El único parámetro valido es la realidad misma.

La Yuma ocurre en medio de una extrema pobreza de recursos económicos, en la Managua de calles de polvo y pandillas, condiciones materiales en las que vive la mayor parte de la población de esta metrópoli centroamericana y que son representados con gran acierto y realismo. Si hubiera sido filmada en blanco y negro, inmediatamente la hubieran enmarcado en el neorrealismo italiano de Rosselini, Visconti o de Sica, pues tienen mucho en común: la historia, el escenario, los actores, los pocos recursos, la realidad.

Los protagonistas son pandilleros, policías, desempleados o subempleados, boxeadores y entrenadores y unos pocos estudiantes universitarios privilegiados. Se dice que la mayor parte de los actores ocupan esos mismos roles en la sociedad, los pandilleros son pandilleros, los policías y estudiantes universitarios por igual, incluso en las escenas de entrenamiento y peleas de box: los sparrings, boxeadores y entrenadores.

De los pocos principales que actúan, son Alma Blanco, “La Yuma”, María Esther López, Scarlett y otros. Los demás, más que actuar se representan, lo cual no le quita ningún mérito al trabajo realizado; al contrario, pues nada más difícil que ser uno mismo. Personaje viene del griego, πρόσωπον, que significaba máscara, el mismo origen que tiene la palabra personalidad.

En el cuadrilátero de sus sueños, La Yuma quiere escapar de un entorno social e intrafamiliar de pandillas, pobreza y violencia y apuesta su futuro al boxeo. ¿Lo logrará? He acá la premisa de la película.

La música está compuesta por diversos temas de las bandas de rock de la escena nicaragüense y cumple a satisfacción para representar con verismo esa realidad; de igual manera cumple la dirección de arte. Pero hay deficiencias en la fotografía de Pineda, más evidentes cuando hay problemas de iluminación.

Para contar la historia, los guionistas Florence Jaugey (quien es la directora), Edgar Soberón Torchia y Juan Sovalvarro, no lograron cuajar el planteamiento dentro de la estructura clásica. En el manejo de las subtramas existen vacíos, aspectos inconclusos de la historia; que no abren la puerta para una secuela, como es el caso en las películas hollywodenses y que además muestran incoherencias en la construcción de ciertos personajes, para guardar con cohesión con las subtramas y los temas implicitos o explícitos. Si la mujer es tayacana, todas debieron serlo. Los hombres son el "dark side", pero no necesariamente todos.

Además, es ineficaz en el manejo de los puntos de giro y, especialmente, en el crecimiento de la intensidad dramática, al punto de que el clímax pasa inadvertido para los expectadores (¡ya no sería entonces un clímax!) y, por tanto, el desenlace resulta sorpresivo. Todo lo anteriormente anotado, más que por la intención de innovar o de caer en el cine de autor, por algunas deficiencias que posee el relato y que revelan una falta de dominio de la narrativa cinematográfica.

Uno de mis mejores amigos que vive en el extranjero no se aguantó, tuvo el desliz de verla en un devedé pirateado, pero la tarde de hoy asistirá a su estreno en el San Francisco Latino Film Festival, y me dijo en son de broma: “yo todavía quede en tal escena…(no puedo revelar el desenlace) ¡Malandros piratas!”. Como queriendo decir que en la copia faltaba el final, lo que reafirma lo antes he expuesto del climax y el desenlace.

Sin embargo, he de reconocer que la resolución de Jaugey era la mejor posible. Cuando llegan los créditos, no queda otra que hacer rewind y reconocer, que ante la durísima realidad de los nicaragüenses, ante un panorama económico y social tan escaso de alternativas, la mejor opción moral: es la dignidad.

He aquí la propuesta ética de Jaugey y por la cual, esta película recibirá y ha recibido muchos premios y reconocimientos internacionales. ¿Acaso las mieles de la fama y la fortuna, pueden tan siquiera igualar el haber alcanzado las metas vitales más importantes del ser humano?

Esos pequeños detalles del guión son superados sobradamente por la trascendencia del tema y, especialmente, por la actuación que realiza Alma Blanco del personaje La Yuma. Esta bailarina de danza contemporánea que reside en Italia y que a sus treinta y pico de años, decide aceptar su primer papel para bailar con la realidad más fea y gracias a una fuerza histriónica sin parangón, logra reproducir la dureza, la incultura, la vulgaridad, la voluntad férrea, los valores inclaudicables y el amor de La Yuma, que alcanzan para enamorar al estudiante de periodismo Ernesto, interpretado por Gabriel Benavides, a La culebra, a sus hermanos, a Scarlett, a Yader y, por supuesto, que al auditorio. Por ello ha cosechado numerosos premios de mejor actriz en los festivales de Cartagena, Gramado, Guadalajara, Marsella, Málaga, entre otros reconocimientos que han recibido los actores de reparto y la película misma.

En el plano representativo, es un homenaje a la mujer nicaragüense: su entereza, virtudes y desvelos. Una evocación del amor-odio social que existe entre el pueblo y la élite que siempre termina en un rotundo fracaso, pero ante todo a la dignidad de un pueblo que lucha diariamente por salir adelante, a pesar de la naturaleza inmisericorde, de los empresarios codiciosos, los políticos y de los pesares...

Si pensás que vas a ver algo parecido a Rocky de Silverster Stallone o Cinderella Man de Ron Howard, mejor quedate viendo Exitos del cine en Canal 7 o andá al videoclub. La Yuma es una película más a fin a Millon Dollar Baby de Clint Eastwood, guardando la debida distancia, de esas peliculas de vivir o morir que te sacuden del asiento.

Te invito a verla en los cines, ¡Buscala! y andá donde la encontrés, pues La Yuma también es la lucha del cine centroamericano por mostrarnos lo que somos, cuadrilátero en el que batalla diariamente la incansable María Lourdes Cortés, directora de Cinergia, y todos los cineastas; contienda que, sin lugar a dudas, conforme el tiempo pase...ganaremos con dignidad. Como decía Groucho Marx: A quien va a creer, ¿A mí... o a sus propios ojos?

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Del almidón, el Niágara y la música de plancha

Desde la primera de Noche de plancha, promovida por el novel Bar el 13, me propuse escribir un post relacionado con el fenómeno cultural y social del surgimiento de este espacio de entretenimiento, que aprovecha la interacción en las redes sociales, especialmente, Facebook; como medio de comunicación de una estrategia mercadológica que incita a los jóvenes entre los 25 y los 40 años, a expresar sus diversas facetas, corrientes o preferencias musicales, en un ambiente de respecto de las sexuales, en donde la música se convierte en el punto de comunión en un pequeño espacio arquitectónico del centro de Chepe.

Desde una semana antes del primer evento, se observó una explosión de seguidores en el Fanpage de El 13. De unos 1.500 se pasó a casi 2.500 que cliquearon me gusta. Muchos comenzaron a postear los videos de sus tonadas favoritas y a poner comentarios. Yo estimo que la interacción pudo haber alcanzado el 8%, lo cual es un indicador elevadísimo y la edad promedio del auditorio puede rondar los veinte y ocho años. La avalancha de post hizo augurar que la primera Noche de plancha sería un tremendo éxito.

Ese día al llegar al bar, la gente se había apropiado no solo de la acera, sino de más de la mitad de la avenida 10. Los autos pasaban despacito vineando y la gente coreaba a todo pulmón un éxito tras otro. Fue en ese momento en que traté de comenzar a explicarme el fenómeno. El día de ayer, que se realizó la Segunda noche de plancha, calculo que la asistencia al evento superó en casi 40% a la primera. Como lo expresó en un comentario un asistente: "Van a tener que hacer la próxima en un salón comunal".

No me voy a referir a la excelente campaña publicitaria que se ha desarrollado por medio de flyers en Facebook y que es una seria candidata a obtener algún premio en el primer certamen EFFIE que organizará la ASCAP este año, pues el post no trata de publicidad.

Para comenzar con terminologías, dijo Victor Fernández en su blog casetefotocopado.blogspot.com que su amiga y excompañera de la UCR, Fabiola Jiménez, definió la música de plancha a la perfección:

“Tiene su origen en la situación que pasaban los nacidos en los 70's (sobre todo a finales) que eramos hijos(as) de madres que trabajaban. Nos dejaban al cuidado de empleadas domésticas que cuando planchaban se iban a meter al rincón de la casa donde estaba el planchante [planchador] y para no perdernos de vista, se iban con un radio, nosotros y unos juguetes. Mientras ellas trabajaban, nosotros estabamos jugando al pie del planchante [planchador] oyendo esa musiquita.”

Esta definición no se apega a la realidad, por varias razones que paso a exponer:

a) La incorporación de la mujer a la clase trabajadora costarricense no ocurrió en los 70, sino hasta finales de los 80.
b) Las empleadas domésticas no están presentes en el 100% de los hogares costarricenses.
c) A finales de los 70 no era costumbre dejar los hijos en manos de empleadas. Más bien, eran las abuelas a quienes se les encomendaba la responsabilidad.

Esta descripción más parece de los nacidos en los años ochenta, cuando ya se comenzó a incorporar la mujer trabajadora, los abuelos dejaron de ser las chinas y las empleadas se incorporaron a los hogares de clase media ante la ausencia de la madre trabajadora. Tampoco voy a obviar el aporte que pudieron hacer "las portas".

Lo cierto es que ya Radio Musical (no recuerdo si a inicios de los noventa) contaba con un programa vespertino llamado La hora de planchar (lo cual no he podido terminar corroborar antes de terminar de escribir este post), en el que se programaban las mismas baladas románticas que pautaban en el día, pero con una dosis extra de temas del recuerdo.

Por otra parte, Victor y Fabiola olvidaron incluir dentro de la definición un aspecto relevante: el contenido de las canciones, que se caracterizan por tratar temas románticos intensificados por dramas o historias de despecho, desamor o partida, entre otros, en donde también hay límites de géneros musicales, por ejemplo: Mecano no forma parte de la plancha, así como algunos temas Pop: 80 grados de Magneto. Aunque, como bien afirma Marcos Blanco, cada persona ha creado su propios límites, sirva de ejemplo, Pequeño gran amor de Baglioni que fue un cantante de elite en los 70.

Lo que tampoco reconoce la definición de Fabiola es la realidad de la evolución musical en las personas y le quita el mérito a quien lo merece.

En su viaje musical, toda persona tiene referentes. Su primero es el hogar y la escuela, el segundo los compañeros del colegio o del barrio y, finalmente, los compas de la U o del trabajo. De tal manera, que en forma gradual vamos poniendo timestamps musicales en nuestra vida.

Así, mis padres me enseñaron a apreciar la música que les gustaba a ellos, quienes a su vez aprendieron de sus padres, y, entonces, mis hijos apreciarán la música que yo escuchaba y así sucesivamente. De esta manera, se traslada de generación en generación la música del pasado. El estudio y los libros son para los musicólogos, la música es un asunto social.

Los nacidos en el sesenta, como es mi caso (1964), nos desgalillamos cuando suena alguna de las siguientes canciones: Como quisiera decirte de Los Ángeles Negros; Ella ya me olvido, Hoy la vi o Simplemente te regale una rosa (recomendadísimo) en el vocerrón de Leonardo Favio; Un beso y una flor, Libre o Al partir del talentosísimo Nino Bravo; Te he prometido o Como te extraño del clásico Leo Dan. Por su puesto que no solo esas, pues hemos incorporado las de nuestras propias décadas.

Así en la plancha de mis padres encontraremos temas del bolero y baladas rancheras como Angelitos Negros o Fallaste corazón de Pedro Infante; Ella del consagrado Jose Alfredo Jiménez; Sombras del portenso Javier Solís; Odiame del roconolero Julio Jaramilllo y Perdón de la particular dicción de Daniel Santos.

Nosotros construimos la propia con temas como Tomame o déjame de Mocedades; Almohada de José José, compuesta por el nicaragüesense Adan Torres, La Chica de Humo de Emanuel de lo más high; Hoy tengo ganas de ti de Miguel Gallardo, Dejame Llorar de Ricardo Montaner o Vivir sin ti de Camilo Sesto, casi tiene nombre de Papa. Por no decir otros temas míticos como La Maldita primavera de Yury, el popurrí de Juan Gabriel de Pandora, Soledad de Ana Gabriel o El hombre que yo amo de Myriam Hernández, a penas para acompañar a una Gillette.

Es un viaje musical que inicia en las postrimerías del siglo veinte, planchando con almidón y la compañía del bolero Capullito de Alelí de Rafael Hernández, que era una de las favoritas de mi bisabuela, o Solamente una vez de Agustín Lara, y continua con la balada ranchera, la balada y la balada pop hasta encontrarse con el Niágara en spray.

Más que el nivel socioeconómico, lo que tiene mayor incidencia son las preferencias del círculo social, pues como puede comprobarse entre los asistentes al Bar El 13, hay representantes de todos los estratos sociales, desde jóvenes de 23 hasta rocones que superan los 50, de bajos y altos recursos, de barrios del sur a pipicillos.

Algunos ignorantes (los más jóvenes) consideran “pola” la música de plancha, y cuando las personas se ven influenciadas por “el que dirán”, se reprimen. Eso se cura con la edad; pero, especialmente, con la madurez.

Lo cierto es que somos lo que hemos sido. Así. Tal y como nos hemos construido o deconstruido. Por ello, nuestro pasado, nuestras raíces, nos marcan para siempre y nos definen. Cuando la madurez llega, cada quien es capaz de aceptar y quitarse ataduras. Surge el respeto y la tolerancia en todas las facetas de la vida y, entonces, se puede cantar con los amigos a galillo partido la música que más nos gusta.

Para explicar con más profundidad este concepto, reelaboro la idea de apropiarnos del arte del pasado del filósofo Walter Benjamin expuestas por Berger: “una persona o una clase que es aislada de su propio pasado tiene menos libertad para decidir o actuar que una persona o clase que ha sido capaz de situarse a si misma en la historia.”

He ahí la importancia de expresarse, sin limitaciones ni prejuicios, con la música de plancha o con cualquier otra. Por medio de una de las manifestaciones creativas y artísticas más antiguas del ser humano, que conectan nuestro cerebro primigenio con el canto de los pájaros y que nos permiten definir lo que somos.

Así ,pues, esa herencia cultural musical que recibimos de nuestros padres y del entorno es invaluable. Entidades universales como la UNESCO defienden el patrimonio cultural inmaterial: “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y, en algunos casos, los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural…que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.”

El mérito de haber encontrado y llenado este vacío le corresponde al director publicitario Marcos Blanco. Él es el creador de las Noches de plancha en el Bar el 13 y de su agenda musical. Marcos ostenta un historial cargado de la radio costarricense y de música, desde sus inicios en Radio Centro a finales de los setenta y su última incursión con Chicho Ruiz en la fenecida Radio Tiempo. Pero su mayor mérito, lo fue el tener la responsabilidad de realizar Las 30 poderosas de Radio Uno durante los años ochenta y parte de los noventas. Además de productor y director de cientos de comerciales, algunos de los cuales ya tienen su sitio de honor en la publicidad del país.

Veo la insignificancia de mis conocimientos musicales, al comparar mi modesta colección de cedes y devedes con la que él posee. Sin contar el sinnúmero de conciertos de artistas nacionales e internacionales que tiene entre ojos y oídos.

Marcos conoce perfectamente la sentencia de Rolando Alfaro, su antiguo jefe y propietario del Grupo Columbia (Radio Dos, Columbia Stereo, Jazz y otras): “Al final de la fiesta, todos terminamos cantando rancheras”. Yo diría: “Al final, todos terminamos cantando música de plancha... y también rancheras”.

P.S. Si bien es cierto, Marcos es mi amigo, no por ello voy a ser avaro, en el reconocimiento de sus méritos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

¡El amor esa bestia platónica!

Haciendo un poco de arqueología literaria costarricense en la Feria Internacional del Libro, me encontré con ¡El amor esa bestia platónica! de Carlos Cortés.

La edición estuvo a cargo de la Editorial UNED. De solapa dura, con papel bond de 75 gramos de color rosa claro. El diseño de la portada (e imagino que de su contenido) estuvo a cargo de Georgina García Herrera con base en un grabado de Durero. Le hubiera agradecido abstenerse de incluir en el diseño de las páginas internas las imágenes de un cortesano y una damisela que producen demasiado ruido al leer.

La presentación estuvo a cargo de don Isaac Felipe Azofeifa. ¡Gran honor para Carlos!, pero sus palabras se quedaron cortas ante la calidad de la obra que leí.

Soy un mal escritor y poeta de tercera, pero me precio de realizar una lectura meticulosa de la poesía costarricense o nicaragüense que llega a mis manos. Tomo notas en cada texto, hago corrección de pruebas y, en algunos casos, de estilo. Apuntes que me permiten valorar las obras y que son demasiado simples, en comparación con las notas cruzadas que realiza con mayor paciencia el maestro Sergio Román.

En algunas ediciones de poetas jóvenes denotan alguna superficialidad al incorporar el estilo de los grandes poetas contemporáneos al contexto local.

De las solapas, extraigo que Carlos escribió estos textos entre 1981 y 1987. Dicho de otra manera, los escribió apenitas pasados los 20 y rayando los 25, lo cual es aun más meritorio, pues a tan tierna edad demuestra una madurez estilística excepcional y conocimientos en la poesía clásica más allá de la media.

En 1991, la UNED lo editó en Costa Rica y no fue sino hasta 20 años más tarde que llega a mis manos este tesoro: uno de los 500 ejemplares publicados. Agradezco y aborrezco que hubiera sobrevivido veinte años en las bodegas y no hubiera encontrado más compradores.

La obra inicia con un poema-pórtico Amor monia vincit del cubano José Kocer escrito en 1990:

"... puse a su diestra sobre el escabel
un platillo de maíz tostado dos cervezas
heladas algún otro saldito comisuras
paladar y lengua.

Estoy traspuesto: me dijo, ¿nos conocimos jueves o viernes?
Jueves. Yo no titubeo."

Y continua con otros versos clásicos de Fray Luis de León, Ibn-Al-Farid, Alighieri, Petrarca, Cavalcanti, Rosansard y concluyen los epígrafes o poemas-pórticos con Sor Juana Inés de la Cruz:

"Yo no puedo tenerte ni dejarte,
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no sé qué para quererte
y muchos sí sé qué para olvidarte."

Todos los textos que presagian exactamente lo que encontré en sus páginas: una fusión de lo comtemporáneo y lo clásico, en la estructura y los sentidos, en los significantes y los significados y viceversa, respectivamente; que desde polos opuestos se dirigen a un cruce de vías que augura un accidente de proporciones catastróficas de las emociones y sensaciones. Como si los átomos que conforman la palabra polen fueran a desintegrarse en la desembocadura de la carne en palomas de polvo. Al final, quedan las esquirlas en la vida, la memoria y los versos.

El amor esa bestia platónica fue presentado y ganó los Juegos Florales Centroamericanos en Guatemala en 1988, mientras en Costa Rica brilló por su ausencia en los premios nacionales de ese año e incluso de 1991.

Los jurados serían incapaces de premiar cosas como: "abres la breve boca / como si yo pudiera entrar / en ella" o "el loto arrugado y los colmillos de la mariposa", ¡demasido obsceno para mentes conservadoras! Al final de este post iré recopilando los Aquileo en poesía para que me sirva de referente en el futuro y mientras Debrus Jiménez de Cultura CR consigue la lista completa en el Ministerio.

Hoy no serían diferentes las cosas, para nada. No le darían ningún premio. Hemos comprobado que los trabajos que han mostrado mayor rebeldía en el lenguaje o contenidos, o los que abordan la marginalidad, han quedado a la vereda de los reconocimientos oficiales. Al final, ¡y qué importan los premios!, si lo más relevante es el goze y en alguna medida la posteridad.

Me gustaría ser el explorador que encontró y rescató este espécimen de los anaqueles de las estanterías, para que también ustedes lo disfruten. Les dejo una probadita, una pequeña selección. Lo mejor será ir a la Librería Universitaria, de seguro ahí lo encontrarán.

6.

en el torvo encaje del ido cuerpo
algo nace entre los dedos eléctricos
una flor de humo
vaho de pájaros
llama de flores
manos suaves como mellizas
la pasión envuelta en el mimbre
dócil del ayuntamiento
hay algo más que ebriedad y muerte y esta caricia fresca
en los cueros descobijados
esta mitad sin consuelo
esto que es azul
y que también es nada
algo más que jardines colgantes en el cielo
que trabajos de amor perdidos y flores arrancadas
cuando ya no nos hace falta la vida
y sigue ahí como las cicatrices que la luz
deja ver en la luna
ni anhelo ni memoria
solo la vida solo la espuma de la vida
y la sonámbula nostalgia y la ilusión de una piel nueva
¿qué digo cuando digo amor?


8.

III

Repirar la verdadera luz
entre los muslos de seda
en el extremo avasallado por la desmesura
que describe un espacio
donde el bordel del fuego combate por el jadeo
nadar donde no exista más
líquido que tu saliva ahogada
en el más distante apetito.


10

el principio y el fin se muerden la cola
juegan como lobos que querenciosamente
se desvisten de su piel de deseo
desnudos ante un espejo de impaciencia


15

El amor es todo lo que fue
(cualquier cosa)
el pelo alborotado por el semen
el animal que combate en el hueco
y en el recoveco
el ajuar de medianoche que la mano desata
el loto arrugado y los colmillos de mariposa
que brotan de la tierra nupcial
en la sábana pura


26.

II

Entre la noche y el viento
angel y caída
entre el vértigo y vacío
flor y boca
entre la hojarasca y la semilla
cielo & tierra
entre la ingrávida estalactita
y la edad de oro
entre romance y lengua muerta
(o dormida)
entre sí y no la herida


29

(cantiga)

hoy me he sentado como se sentaría el último
niño que quedara en la tierra, para pensarte
como se piensa algo por última vez, como se
ama algo que ya no se ama, me he sentado como
una estrella en la mañana a escribirte el último,
oigase bien, el último poema que te escribo en la vida,
que es como dictar gotas de películas mudas al oído, gotearte flor
de luna o ponzoña de mariposa a la luz
de un futuro mediodía, parado en seco en
mitad de la mar, hoy he rememorado todo lo que viví en vos,
aunque las malas lenguas digan que fue sobre vos o vos
sobre mí o haciendo el 69 o debatiendo la posición
árabe, hoy he resuelto que eso ya es historia
y no precisamente de la general sino una muy muy
partircular, una que ya está lejos de los dos
que parece que no vale la pena recordarla hoy,
sin embargo la fue desenredando toda como una memoria
de papel, recordando los besos de doble sentido,
la pasión avanzando en un solo sentido, las caricias
invirtiendo los cinco sentidos, y resuelvo y hago público
que no tengo nada más que decirte, que si te encontrara
en el cielo o en la tierra, si de nuevo coincidiéramos en
el mismo lado de luz que da a la calle no agregaría
una sola letra al tango, no te traicionaría, de todos modos vos no
ibas a alcanzarme con los ojos o con los gritos de
tanto memorizar que en otro tiempo lloraste por algo que valiera
la pena, que tantas veces ronroneaste de amor, porque vos lo hacías
así, ronroneando, lastimándote, negando, y me hiciste
discursos exaltados cuando vos no, no estas hecha para eso,
ni me sorprenderías infranganti como lo hiciste la primera vez
y como quisiste y acostumbraste a hacer más o menos durante el
año & medio en que fuimos toda-una-vida, cuando estuvimos juntos
en la misma sombra,
pero hoy creo que no tengo ni una cola de nada más que darte
y tampoco es porque no tenga nada o te lo haya dado todo,
no es eso, por que tal vez pierdo el tiempo en furias más
cercanas, como acostumbramos los hombres, no es eso,
porque tuvimos un hijo ni vos abortaste, no porque no te
haya raptado de los brazos de tu madre, no porque no nos
casáramos varias veces en una pequeña ermita colonial
de nicaragua o vos volvieras con tu parentela y tu padre
me echara a los perros, no fue por eso que hoy he remontado rio
arriba los memoriosos rápidos, ventilados las íntimas mazmorras y
puesto las manos al fuego, sino por amor,
mientras dura este pedazo de papel para volver a amarte.

sí también a vos


39

estoy harto del paraíso
la eternidad
solo me es leal
en tu cuerpo


48

I

cuando baje la niebla y de los amantes
quede yéndose el instante en que te haya
dejado ir y estés entre los nombres
que solo puedo pronunciar para los amigos
cuando copie contra la lluvia el número
de tus ojos y siga el curso del olvido
y renuncie a toda claridad en ciernes
y sea viernes en toda la ciudad
y te recuerde por correspondencia
y sepa irremediablemente mía que te devolveré
lo que se me pegó de vos a plazos
y no por casualidad entienda
por primera vez la lluvia
desemarañándome al fin del amor

II

cuanto tu cuerpo sea mecha para el olvido
y te habite la niebla después de tanto
tropiezo inútil y diga que ya no te amo
pero que te evoco con mucho cariño
cuendo me pidan que reconozca entre miles
de difuntos los labios donde cicatrizó
el espanto y admita el delito de enmudecer
cuando sea famoso tu rostro
entre los lectores de mis manos
y tu cuerpo viva para incendiar la amnesia


(la despedida)

ella-la-demasiado-bella
la vida
me pregunta
¿Cómo fue la primera noche?
¿no te acordás?
tu cuerpo fue tinta indeleble

El amor esa bestia platónica está ahí entre los mejores trabajos de Carlos Cortés esperando una reedición. Reencontrar a los lectores con esa bestia, que desvaría entre lo clásico y la modernidad. Esperando su merecido lugar en la poesía contemporánea costarricense (que ya le ha sido concedido en otras tierras) y, probablemente, será entre los mejores poemarios que se han escrito en Costa Rica en los últimos treinta años.


Premios de Aquileo Echeverría Poesía

2009 Lil Picado, Trópico de mi
2008 Erick Gil Salas, Las voces, los oficios y otras cosas
2007 Erick Gil Salas, La Luna en la rayuela
2006 Mía Gallegos, El umbral de las horas
2005 Vivian Cruz, Vientre de Ocarina
2004 Rodolfo Dada,De azul el mar
2003 Julieta Dobles Izaguirre, Poemas para arrepentidos
2002 Xenia Gordienko, De flores y de cantos
2001
2000 Marta Royo, Frutos Dormidos
1997 Julieta Dobles Izaguirre, Costa Rica, poema a poema
1994 Mayra Jiménez, Me queda la palabra
1992 Julieta Dobles Izaguirre, Los pasos terrestres
1987 Rosita Kalina, Los signos y el tiempo
1985 Mía Gallegos Domínguez, Los reductos del sol
1982 Janina Fernández, Certeza
1978 Floria Jiménez Díaz, Me lo contó un pajarito
1976 Julieta Dobles Izaguirre, Los pasos terrestres (es un error, pues aparece concedido al mismo libro en 1992.
1970 Isaac Felipe Azofeifa
1968 Julieta Dobles Izaguirre, El peso vivo